Quitando el polvo…
Éste mensaje (así de suelto, libre, sin muchos tapujos) tiene como único fin reavivar viejas conexiones de amigos que tienen para este sitio.
Qué antigua suscripcion por correo estaré activando? quizás alguna regla de correo? algun lector RSS de aquellos que ya no se si se usan?
Hola gente, aca estoy, en sus rincones olvidados.
(no intenten poner “me gusta” o cosas asi por que no se puede ,recuerden que éste es un blog hecho con wordpress 2.2!!! jijiji)
Irresponsabilidad periodística
Hoy venía pensando el tiempo que hace que no alimento este blog y acaba de parecerme razón justa para retomar esa práctica.
Hace unos días vi en Diario Los Andes una nota exponiendo el famoso video del Correcaminos, en el que supuestamente el coyote lo atrapa y puede por fin comérselo.
Un video ya demasiado visto y publicado por otros medios, apareció finalmente en el diario, empañando la veracidad del resto de las noticias, por tratarse de el video mas mal falseado que he visto. Si observan mas o menos bien, sin mucho detalle, notarán la berreta falsificación de esas escenas, pareciendo un juego de niños con el Fireworks MX.
Hoy recibo el correo de un amigo invitándome a ver el afamado video, pero esta vez de la mano de Mdzol, quienes también exponen con tono veraz el origen del video y datos extras.
Es increíble la falta de tacto humano, control de calidad, clasificación y sentido común para publicar una nota.
Entiendo que este tipo de notas son de una trascendencia limitada y no afecta el vivir de una sociedad pero si COMUNICA un perfil profesional dentro de la redacción. No condena, pero si advierte.
Cuánta basura nos estaremos comiendo, no?
Algunos fragmentos que entristecen aún mas la nota:
“El capítulo no debía hacerse público, ya que lo encargó un multimillonario japonés a la Warner Brothers con la condición de que no se difundiera. Pero salió en Internet.” (En Los Andes)
“La Warner Brothers ya lo ofrece a través de internet y puede verse en el sitio de videos youtube.” (En MDZol)
Espero que pronto no publiquen que Microsoft paga por enviar cadenas de emails.
Ayer recordé
Las carabelas hechas de cáscara de nuez, plastilina y palillo,
los cumpleaños con guirnaldas de papel crepé,
la piñata con harina,
la torta con decorado de pelotitas plateadas incomibles y césped artificial de “palitos de color” (incomible también)
y
el gogging como prenda de salida (el ciré en este caso es lo que el charol le es al ambo).

Sentado esperando no se qué encuentro una revista de moda y afines. Hojeando y viendo el poder del photoshop en manos de cínicos diseñadores que solo quieren borrar todo lo que sea necesario veo un isotipo idéntico al de otra marca registrada por mi cabeza.
Mientras escribo estas líneas pienso en cómo nuestra esponja visual, entrenada a voluntad para tales tareas de absorción, ha guardado en su base de datos esos logos y los ha podido comparar, como tranquilamente pudo haber trabajado la mente de los responsables del caso que expondré.
Los participantes entonces de este debate sin bote (naufraga en un mar de silencio en el océano de la blogósfera) son, por un lado, el isologotipo del reconocido diseñador de calzados, Riky Zarkany. Un isotipo de dos zetas, o rayos, o lo que fuere, cruzados, oficiando de isotipo sobre el nombre de su marca; y por el otro lado el isologotipo de la marca de trajes de baño de mujer, Zingara, en el que está compuesto por los mismos elementos y recursos de su contrincante.
Ahora, el punto a destacar no es tanto en el “uso inspiracional de ciertos recursos” sino en la importancia de abandonar esas manías del cliente medio, en querer parecerse a la competencia.
Realmente no se si fue el huevo o la gallina, y no está en mí juzgar a los diseñadores involucrados en este caso sospechoso, lo que si se es que si el empresario medio, con proyección de crecimiento, no actualiza su concepción y fortalece la importancia de contratar diseño (con todo lo eso significa) seguirá pedaleando y haciendo el ridículo, como este caso lo demuestra.
Ahora, un punto a destacar y aunque no sea verdad, el 90% de los que verán en sus webs los “parecidos razonables” apostarían a que uno es el auténtico y el otro es el impostor. Y lo apostarían por que uno persigue delicadeza visual, prolijidad, limpieza, códigos propios, originalidad e imponencia; y el otro brutalidad, dureza y tosquedad en la elección de “códigos visuales”.
Ahora, cliente medio y poco actualizado: ¿se ha dado cuenta que cuando hablo de “estoy capacitado para codificar su mensaje por que pienso todo el día en eso, soy obsesivo de la observación y en mis venas corre pasión y como yo somos miles capaces de hacer parecer a su empresa una del perfil que Ud persigue” no es habladurías y tiene en su marca la importancia de las vigas de una construcción?
¿Cómo pudo uno parecerse al auténtico mientras que el otro pudo parecerse al plagiador, a pesar de no saber a ciencia cierta quien de los dos nació primero? Y si, escuche y no nos pise con su discurso. Su especulación presupuestaria puede botarlo sin piedad al tacho del abucheo. .
7:40am
Un mate configurado con “perfil fuerte” es 3 veces mas poderoso que 2 latas de Speed, y como si fuera poco es Open Source!
The Wall por The End en Mendoza
The End, la agrupación porteña que tributa a Pink Floyd pasó por el Bustelo y como fiel admirador de toda su obra (de los originales) no dudé en ir a ver lo que prometía este espectáculo.
Pensando en que se tratara del bustelo, una banda con mucho despliegue escénico, y canapés de recepción imagine que el show comenzaría puntual, pero no fue así: una hora de retraso por un extraño cuello de botella en la entrada. Salvando este detalle pasaré a contarles de que se trató.
En los pasillos había una muestra de una escuela de pintura para niños: “Los Bajitos y los Altos que Pintan Bien”, quienes junto a su directora (Miriam Sánchez Palloti) ambientaron los alrededores con pinturas sobre Pink Floyd, una idea brillante.
Casi como soldados del hambre (recordemos, 22hs) con el Silvio nos dedicabamos a misiones del tipo “canapé vs empanaditas”, una vez cumplidas ya estábamos listos para entrar a nuestros lugares.
Entradas las 23 hs el show comenzó con When The Tigers Broke Fee para luego dar el primer cimbronazo visual con In The Flesh? y con cimbronazo me refiero a que el tema fue abierto con uno de esos fuegos artificiales de escenario, muy bueno por cierto.
Según el programa y lo que recuerdo le siguieron The Thin Ice, Another Brick in the Wall (parte 1), y el resto de los ya sabidos temas. Al mejor estilo The Wall Live In Berlin, entre un despliegue lumínico que llamaba la atención y algunas proyecciones, se fue armando el muro, hasta quedar totalmente cubierto. Terminada la “medianera” se dio paso al break de 10 min.
Terminado el descanso comenzó la segunda parte, abriendo con Hey You, y proyectando la traducción en el muro se dio el paso al resto del listado y de las partes de la obra, y digo obra por que esto es fundamental.
The Wall es un musical, completo con la participación de Alan Parker como director de la pelicula (recordemos que los temas del disco y la de la película no son fieles versiones) en el que, luego de verla mas de una vez, se logra desentrañar esas metáforas que reflejan las marcas de aquella realidad en el joven Pink. Recalco lo de la obra musical por que es mas que un disco, doble por cierto. Y en este show ese hecho estuvo presente todo el tiempo, las partes de la obra se fueron dando a lo largo de todo el concierto.
La construcción del muro, el sillon donde Pink mira tv y donde transcurre Confortambly Numb (actores locales), la fabulosa destrucción del cuarto en one of my turns en este caso hecha representada entre paredes de utilería fueron algunas escenas representadas por el cantante del show.
Luego vino el momento en que Pink (Bob Geldorf) se afeita el cuerpo y las cejas, en este caso con un rapado real de cabeza, jugado por cierto. Ya se veía el advenimiento de las últimas partes, con el ejercito fachista liderado por él mismo, y el inevitable derrumbe de su poca cordura con el baile de los jueces, maestro, novia y madre en The Trial (el maestro venia colgando del techo por arneses, el juez en zancos, etc.). Finalmente, llegando al final y como era de esperar el muro es derribado junto acompañado de luces y sonidos alegóricos.
Conclusiones
En general el show fue bueno, con buenas intenciones de hacer las cosas bien, no siendo un tema menor. En lo musical es donde por momentos tambaleaba. El cantante bastante hacia para actuar y canta, pero batería y teclas por ahí trastabillaban un poco. El sonido fue excelente, incluso con efectos cuadrofónicos de voces y las luces terminaron de completar el espectáculo.
Lo mejor
- Las luces, la calidad del sonido y la puesta en escena.
- Los actores locales y el coro (sino me equivoco, del MUCHA)
- El guitarrista
- La organización en el escenario
- La muestra de pinturas de los chicos
- La participación de artistas locales
Lo peor
- El retraso de 1 hora y 15
- La banda de la policía que sin dudas no habían estudiado el tema
- El televisor que no andaba y el plomo que decoraba la escena tratando de dejarlo sin sintonía (muy gracioso, el tv era nuevo, de los que si no hay señal ponen la pantalla en negro y el plomo insistía).
- Cierto manoseado en algunos temas, que se alejaban de los reales, y teclas o baterías medias “raras”.
- Y lo mas pior de todo, que realmente no me gustó, el final final, cuando en un logico agradecimiento con el público largaron una tipo “the wall terminó acá, quieren otro tema? como para levantar -seeee!- gritó el público” y arrancaron con una versión muuuuy popera de Learning to fly acompañado de otra versión también “popeada” de Wish you were here. Por supuesto que los temas no me parecieron malos, excelentes por ciertos, sino esa versión casi del tipo “y como dice!”luego del sacudón mental con el concepto The Wall.
- No haber mencionado el fallecimiento de Richar Wright (puede que simplemente se haya olvidado).
Antenas
Hoy recordé algo de mi infancia que creía haber olvidado: la obsesión por las antenas.
Recuerdo que de niño (10 años aprox) y de vacaciones aquí en Mendoza, subía a la misteriosa terraza de la casa de mi abuela y con el viejo radiograbador, en la frecuencia SW lograba sintonizar radios de Francia, China, Centroamérica y cualquier otra onda corta perdida que anduviese por ahí.
Colgarme a sintonizar esas radios, entre esos extraños sonidos y la ansiedad de saber hasta dónde llegaba junto con la incalculable magnitud de saber que eso que escuchaba venia de miles de kilómetros hicieron que no parara de ver todo tipo de antenas, con una concreta ilusión de poder captar mas radios.
Claro que al llegar la noche, y al ver estrellas relucientes se me venian a la mente la posibilidad de capturar algo mas increíble (otra especie de obsesión de aquella época: ovnis).
Refinando mi interés por ese tipo de practica pero un tanto limitado por la edad, es que entre juego y conocimiento fui acercándome a la electrónica, y con mi inocente ignorancia trataba de empaparle fantasía a esas antenas de diseño propio.
El acercamiento a la electrónica tuvo su pico en mi adolescencia, en donde construía sobre circuitos impresos prediseñados.
Pero volviendo a aquella obsesión por las antenas, es que supe de la actividad de los radioaficionados. Extraño mundo aquel, extinto hoy por el advenimiento de la vertiginosa comunicación del ahora, y desplazado totalmente de cualquier intento de sorpresa.
Recuerdo con nostalgia aquellos ocasos de radios y miradas al cielo.
Hoy, pensando en ese ayer, comprendo algunas cosas de mi, y de cómo todo parece influir en todo, en por que me miraban así esos otros niños y en lo valioso del juego sano.
Quedé pintado
Felipe (5 años) y yo (29) en un intento por hacer que los números sean divertidos…
yo: ¡uy! ¡cuantos colores!
Fel: ¿cuantos?

Helados de la inflación
Anoche fuí a Soppelsa de calle Emilio Civit y fueron los helados mas berretas que jamás haya probado.
Se nota el ajuste de presupuesto en la receta y lo lejos que están de aquellas enormes almendras y pasas que encontraba en el chocolate, con textura y sabores de primera calidad.
Es decepcionante ver cómo la especulación y algún tipo de ambición logren que encuentre 1 sola pasa de uva en el chocolate con pasas al rhum, y ninguna frutilla, en el de frutilla a la crema acompañados de un sabor tan artificial que repugna.
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